The one with the truth about London (Part IV)
Pff! ya estoy SUPER atrasado con esto jaja este viaje fue hace más de dos meses! SO MUCH TO POST, SO LITTLE TIME. Anyway, let’s start, shall we?
El domingo fue el último día completo que estaríamos en Londres, ya que el lunes lo dejamos nomás para regresar a nuestras casas. El plan para este día era ir al London Bridge (o Tower Bridge, como también se le conoce, asumo que por su proximidad a la Tower of London) y subirnos al barco que nos paseaba por el río Thames, el cual venía incluído en el no-tan-útil London Pass, pero a esas alturas en las que ya habíamos notado que fue una estafa, queríamos desquitar el precio a como diera lugar jaja… más que nuestros propios intereses, el nuevo enfoque era andar por todo Londres “cazando” los privilegios que nos daba el mugroso pase jajaja.
Pues nuestros planes se vieron hasta cierto punto frustrados por el maratón de Londres, que se estaba llevando a cabo ese domingo por toooda la maldita ciudad!! neta, tomabas el metro y salías acá en otro extremo de Londres al que pensabas que la gente jamás podría llegar, salías de la estación y POW! de nuevo, cientos de personas corriendo! jaja.
Debido a este percance, tuvimos que empezar a dar una serie de rodeos que sin saberlo en ese entonces terminamos dando por el resto de la mañana. En el camino nos encontramos “The Monument” (lo sé, qué nombre tan original).


Como se hace notar en la imagen proporcionada anteriormente (aah! jaja), “The Monument” puede ser escalado para obtener una vista de la ciudad desde la parte más alta de la construcción. En la foto no se alcanzan a distinguir toda la serie de escalones que hay, como que la cámara no pudo enfocar tanto, pero había muchos más de los que se pueden apreciar.
Por supuesto yo seguí un método muy eficaz. Utilicé los primeros escalones para probar y generar un plan de subida, analizando claramente el tamaño de los escalones, altura, intensidad de esfuerzo para subir cada uno, etc. Después de algunos segundos, pude desarrollar mi táctica de subir de dos en dos, apoyándome con las manos en mis rodillas, lo cual lo hizo MUY fácil y rápido. El Mauricio iba subiendo de uno en uno como viejita y claro que iba mega lento, yo me tenía que detener cada 10 segundos a esperarlo como por 20 jaja. Después de un rato llegamos hasta arriba. La vista estaba cool.



Al bajar nos dieron un certificado de que habíamos escalado los (si no recuerdo mal) 311 escalones, claro que cuando los subes parecen muchos más, pero bueno.
Luego de esta inolvidable experiencia (sí claro) seguimos nuestro camino lleno de desviaciones intentando llegar al London Bridge. El maratón hasta eso se veía padre, neta me dieron ganas de haber participado ja, toda la ciudad se veía super envuelta en el maratón, había muchísimos espectadores dándole ánimos a los corredores aunque no los conocieran. La gran mayoría de los corredores corrían a favor de una asociación de beneficiencia, lo que se me hizo chilo también. Había música en vivo, vendedores de comida y mil cosas, todo mundo acá en ambiente de party, muy cool. Por supuesto siendo el cerdo antojadizo que soy, compré hasta lo que no me ofrecían jaja llámese un hot dog, un plato de fruta super rico jaja, bebidas, ya ni me acuerdo qué tanto más compré, pero fui una víctima más de los vendedores.
Cuando finalmente pudimos desviarnos del mugroso maratón, llegamos al London Bridge.




Nos dieron un tourcillo mediocre por dentro, nothing too exciting. Subimos hasta lo alto del puente, en donde tomé la segunda y tercera foto. Luego bajamos y fuimos al cuarto de máquinas, en donde tomé la última foto. Saliendo me acosté a descansar en un parquecillo que había ahí afuera, muy a gusto. Eso es de lo que más me gustó de Londres, tiene miles de áreas verdes donde te puedes tirar, las cuales son muy útiles cuando andas turisteando y caminando todo el día. Eso le falta a Roma, ahí también te cansas un chorro y no hay ni dónde llegar a descansar.
Luego del descanso, seguimos caminando hacia donde se toma el barco que recorre el río Thames, pero el maldito maratón, bloqueando todo, no nos dejaba cruzar hacia el otro lado de la calle jaja, así que obligadamente y como ya daba flojera pensar en un plan alterno, nos quedamos a verlo un buen rato. Estaba bien cura porque había un chorro de personajes raros corriendo el maratón jaja, más que maratón parece desfile de freaks.

Bob el constructor!

Chewbacca!

Pow! ese tipo iba descalzo!

Un grupo de militares…

…y luego uno se queda conectando jaja.

Um… WTF!

Pff! qué hueva correr con esa botarga, imagínense lo que se ha de haber cansado…

jajaja éste se me hizo cool.

Mmm… otro raro jaja, no entiendo qué los motiva a correr así… lo único que lo pudiera explicar era que perdió una apuesta jajaja ahora que lo pienso está padre jaja.

Go Steve! jaja nice costume.

Pow! Santa! jaja

La clica Star Wars! jaja “Soy tu padre, Luke!” aaah nada que ver, ok pues ya.
Después de toda esta faramalla maratonesca, logramos escabullirnos al otro lado del río, en donde Pierce Brosnan se nos quiso anexar pero la neta le dije que no, su momento ya pasó… not cool enough dude, sorry. Después de romper su corazón por lo menos le concedí una foto.*
*These facts could slightly differ from the truth.

Debido a que nuestro Tranza-Pass no incluía el pase para el London Eye, nos metimos a la oficina a preguntar cuánto costaba, pero claro que el precio era ridículo, costaba acá como 15 libras (30 dólares)… YEAH, RIGHT! it didn’t seem that much of a cool attraction after all jaja, no iba a pagar 30 dólares por subirme a una rueda de la fortuna de feria barata… aah! todo ardido pues jajaja, pero neta ni estaba tan padre, ya habíamos visto la ciudad desde alto en “The Monument”.
Después de oír esta atrocidad, nos dirigimos a tomar el barco. El paseo estuvo cool, duró como una hora o algo así, no tomé el tiempo, pero estaba relajante jaja de hecho el tipo que estaba atrás de mi se quedó dormido casi todo el camino jaja. Desde el barco tomé varias fotos, entre ellas al London Eye y Westminster.


Ya que nos bajamos del barco, el hambre se hacía evidente, así que nos cruzamos al McDonald’s, en donde tenían la loca promoción del Monopoly que normalmente anda saliendo por las sucursales de diferentes países cada que no se les ocurre otra cosa, la cual por cierto me hizo ganar un McFlurry al instante, venga de ahí! jaja.
Ya con el estómago lleno, nos dirigimos al boliche de Queensway, a donde ya habíamos ido un día antes (no me acuerdo si puse esto ya, pero en fin, lo digo otra vez) y supuestamente nos regalaban una línea con el London Pass pero nos dijeron que estaba lleno y que teníamos que esperar como 40 minutos creo, así que mejor nos fuimos. Pero al día siguiente regresamos por nuestra línea! (recuerden que a este punto ya estabamos tratando de exprimir el London Pass a como diera lugar para no sentirnos tan robados). No nos dejaríamos vencer por 40 minutos de espera, no señor! jajaja.
Como era de esperarse, de nuevo nos dijeron que esperáramos un chorro, pero para su desgracia (del negocio) esta vez nos esperamos ahí. Nos sentamos en una mesa de un barcillo que hay ahí adentro del boliche y empezamos a esperar. El Mauricio luego se salió a comprar unos souvenirs que había visto afuera del boliche y yo me puse a observar cuidadosamente el funcionamiento de este negocio, sólo para terminar comprobando mis teorías.
Durante la espera, vi claramente cómo llegaban otras personas y entraban DIRECTO a jugar, claro! lo chilo es que estaba lleno. Ver todo esto sólo hizo que me enojara demasiado, o sea, los malditos del boliche hacen esperar a los que llegan con el London Pass, obvio porque de esos no sacan ganancia al momento y de los clientes regulares sí, aunque está mal! porque si tienen ese convenio con el London Pass, es porque obviamente esos juegos ya están pagados, el trato debería ser el mismo.
Cuando llegó el Mauricio, le conté todo y como ya había pasado el tiempo de espera, nos dirigimos los dos enojados hacia la caja. Yo ya estaba pensando en mi línea rompe-hielos, muy a la yo jaja, se me ocurría decir algo lleno de odio y sarcasmo en un tono amable y feliz, como: “Hi! are you going to let us play now or the place’s still… you know… “full”?
” lo último remarcando las comillas con mis dedos y tal vez añadiendo un guiño estilo “You know, ’cause we both know it’s a scam” jaja.
Al llegar al mostrador, la muchacha era otra y no sabía que ya habíamos estado esperando, así que automáticamente nos preguntó los nombres, revisó en la “lista de espera” y al ver el London Pass nos dice OTRA VEZ que teníamos que esperar no sé cuánto jajaja estuvo tan chistoso el momento, porque en el preciso instante en el que dijo eso, el Mauricio y yo, aunque no reaccionamos violentamente, de seguro hicimos una cara indescriptible como de… frustration meets anger meets “I’m going to kill you just now and I don’t care how much blood your head spills” (aah! jaja todo loco), y hasta la tipa como que se asustó y se puso medio nerviosa y dijo “ah… no, no, ya está listo…” claro que bien sacado de la manga, porque se dió cuenta que habíamos descubierto su tranza, y su empleo (y vida) corrían peligro jaja that bitch.
Por fin pudimos jugar, aunque claro que ya no nos divertimos tanto gracias a eso, pero de todos modos, y a pesar de las mentiras que diga el blog del Mauricio, juro que yo le gané por una buena diferencia. Neta que mi versión es la verdadera, el Mauricio siempre cambia todo jaja o sea yo tomé el taller de Periodismo en la prepa por un año, trust me, yo soy objetivo, el Mauricio sólo tomó el taller de “Introducción al Engrudo” y “El Papel Picado y Yo” jajaja.
Luego de salir triunfante de dicho establecimiento de recreación jaja, hicimos una parada en el KFC antes de llegar al hostal, para cenar un rico pollo. Ya cenados, nos fuimos al hostal a dormir.
Al día siguiente, el Mauricio se levantó como a las 8 porque su vuelo salía primero. Yo me levanté un poco más tarde, me bañé, terminé de guardar todo en mi maleta y me salí a desayunar y caminar un poco mientras se daba la hora de tomar el camión hacia el aeropuerto.
Entré a desayunar al McDonald’s jeje y ya después di una caminata por la zona. Me metí a turistear a varias tiendas de por ahí, nada muy emocionante que digamos. Me vi muy tentado a comprar un Pictionary que ví en una tienda, ya que aquí en Italia parece no existir y teníamos ganas de jugar, pero estaba muy grande así que mejor no me lo traje, qué flojera cargarlo. Lo que sí compre, fueron unos waffles jaja. Se me antojaban un chorro y aquí no existen, así que desde que supe que iría a Londres pensé en traerme una caja.
Al rato regresé al hostal por mi maleta y me fui a tomar el shuttle que me llevaría al aeropuerto. Nada emocionante pasó en el trayecto y un par de horas después ya estaba de vuelta en mi departamento muy a gusto. Awesome trip indeed, mate!
*Para ver el set completo de fotos de Londres, dar click aquí.
